Todo el mundo sabe más o menos lo que es un país. La cosa se complica cuando se pregunta por un Estado. Es posible que si tirásemos de diccionario la definición de Estado sería más compleja que la de un país, o no, pero lo real es que en la práctica los podemos considerar sinónimos.
Por tanto es lo mismo país que Estado, ¿ pero qué son? pues un territorio con unas fronteras definidas, con unas instituciones, gobierno, leyes, bandera, himno, etc, que se dferencian del resto de países. Es decir, una entidad política que gobierna un territorio.
Otro problema con estas definiciones es diferenciar el Estado del Gobierno. Pues muy sencillo. El gobierno es el grupo de polítcos que ha elegido el pueblo en las elecciones y que organizan las instituciones del Estado durante un determinado período de tiempo. En el caso español un máximo de cuatro años. Pasado este tiempo pueden ser reelegidos o no. En el caso del Estado no hay elecciones, son unas instituciones fijas, formadas por los propios ciudadanos del país, que se encargan de que tod funcione a la perfección.
Las funciones de un Estado es algo que con el paso de los años se ha ido perfeccionando. Hace medio siglo los gobernantes solo se preocupaban de defender al país, intentar mantener el orden p´úbloco, gestionar la economía y poco más. Con el paso de los años y dada la presión popular, las atribuciones de los Estados se han ido incrementando. Lógico. Los ciudadanos veían como tenían que pagar impuestos por casi todo, mientras que el beneficio que recibían era escaso por no decir nulo o inexistente.
Tras la II Guerra Mundial (1945) surgió el Estado del Bienestar, que no es otro concepto que intentar devolver al pueblo parte de lo que ellos le dan al Estado mediante el pago de impuestos. Pero no confundamos, no es devolver dinero. Esto no tendría sentido. Es dotar al Estado y a los ciudadanos de unos servicios públicos de calidad y que si no los diera el Estado al ciudadano le saldrían mucho más caros de forma privada.

Cada país tiene una forma de garantizar este Estado del bienestar. Además de que todos no ofrecen los mismos servicios. En unos países se ayuda mucho a las familias sin trabajo, a las madres solteras, a las personas mayores, etc. En el caso español, que hasta hace unos años gozaba de uno de los Estados del Bienestar más perfeccionados del mundo, se atendía principalmente a dotar a los ciudadanos de unos servicios sanitarios, educativos y sociales de mucha calidad. No en vano, la sanidad española y su sistema de Seguridad Social es uno de los más envidiados del mundo. Ahora dados los recortes económicos no pasa por sus mejores días, pero seguro que con los años vuelve a resurgir.
Analizado el Estado del Bienestar, toca centrarse en las diferentes formas de organizar el Estado dependiendo de la persona que ostente el poder. En este caso distinguimos entre democracias y estados dictatoriales. Los primeros, modelo del que gozamos en España, se caracteriza por tres aspectos esenciales. En primer lugar se debe garantizar la participación en el gobierno. Lógicamente no se pueden tomar las decisiones preguntando a toda la población. Eso demanda mucho tiempo y una infinidad de opiniones diferentes. La población participa en el gobierno del país mediante las elecciones. Todo ciudadano mayor de edad puede votar y ser votado en las diferentes elecciones que se realicen en ese país. En segundo lugar, todo Estado democrático debe gozar de la separación de poderes. Esto es sencillo. De forma general todo país tiene tres poderes esenciales. Hacer las leyes (poder legislativo), poner en marcha las leyes ( ejecutivo) y juzgar esas leyes ( judicial). Pues bien, esos poderes no deben recaer en la misma persona o grupo, puesto que si es así no estaríamos hablando de democracia. El primero que se atrevió a hablar de esto fue Montesquieu en el siglo XVIII. El tercer requisito es que exista un Estado de derecho, donde el ciudadano tenga unos deberes pero también goce de unos de derechos que deben ser respetados.
La diferencia por tanto con una dictadura es que no se cumplen esos tres criterios y es un individuo o un grupo los que ejercen el poder sin contar con el pueblo.
Otra forma de distinguir los estados es atendiendo a la jefatura del Estado. El Jefe de Estado es la máxima figura del país ( no significa que sea la que tiene más poder). Distinguimos entre repúblicas ( donde el Jefe de Estado es elegido mediante unas elecciones) y monarquías, donde existe la figura de un rey. En España tenemos una monarquía. Hay rey, pero en el caso español, reina pero no gobierna. Es una figura representativa sin poder político.
La última forma de diferenciar los Estados es según la relación que existe entre la religión y el poder político. Hay unos países donde la religión y el Estado están totalmente separados. Se denominan LAICOS. Donde hay una religión mayoritaria apoyada por el Estado se denomina CONFESIONAL. Por último están aquellos donde la religión es la ley, denominados TEOCRACIAS
Un último concepto antes de acabar. Los Estados son soberanos. Dentro de sus fronteras tienen unas normas que en algunos casos son diferentes a otros países ( aunque en las democracias se parece mucho) Tras la segunda Guerra Mundial (1939-1945) se ha creado una organización que intenta mediar en las relaciones entre los diferentes países. Es algo como el gobierno del mundo. Está compuesto lógicamente por todos la mayoría de países del mundo. Siendo las principales potencias (EEUU, RUSIA,GRAN BRETAÑA, FRANCIA y CHINA) las que toman las principales decisiones. Esta organización es la ONU.